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Abre tus brazos y deja
que mi pómulo descanse sobre tus pechos.
Que mis párpados enervados
perciban el sedativo de su calor,
cerrándose y soñando en ellos.
Abre tus manos y deja
que mis dedos galanteen a los tuyos
que jueguen con sus yemas temblorosas
y surcos palpitantes.
Abre tu cuerpo
a mi cuerpo,
como el remanso del río
recibe la "catarata"
a la luz de la luna
y deja... que estalle en ti,
que ruja en ti,
que viva en ti.
¡Abre tus ojos para verme!
Ese momento es sólo tuyo.
Con tu amor has logrado,
que mi cauce llegue
hasta hundirse en tu laguna.
Abre tu corazón y deja
que en uno de sus recodos,
el mío se funda con él para siempre.
No te molestará,
latirá al ritmo del tuyo,
al ritmo que marque el río del destino.
Sólo quiere…
mimos.
Sólo quiere…
ternura.
Sólo quiere, lo que ya le das:
¡AMOR!






